ECOLOGÍA DE SABERES PARA LA CONSTRUCCIÓN DE NUEVAS EPISTEMOLOGÍAS DESDE LA UNIVERSIDAD
RESUMEN
Este artículo representa la continuidad de un largo recorrido desde las reflexiones personales y profesionales, que orientan mi accionar dando inicio a este nuevo proceso. Hablar de ecología de saberes, remite a tantas aristas como posibilidades tiene un caleidoscopio, para efectos de esta publicación inicio con una definición de ecología y saberes por separado a efectos de una brindar una comprensión básica de ambos términos; luego desde la propuesta de De Sousa (2009), quien presenta la concepción de una ciencia moderna, desarrollada como construcción teórica y epistemológica desde el Sur, propuesta fundamentada en la descolonización de las ciencias sociales con un enfoque crítico presentado en su obra Descolonizar el saber, Reinventar el Poder (2010); posteriormente centro la atención en las universidades como centros desde los que se propicie esta práctica por ser transmisoras y generadoras de conocimiento, además de incorporar y sugerir videos, enlaces, libros e información relacionada que considere de interés; de esta manera inicio este proyecto con la intención de seguir sistematizando experiencias y poder brindar como aporte a otros.
Descriptores: Ecología de Saberes, Espacios Universitarios, Epistemología, Universidad.
Para comprender y acercarnos a la idea propuesta considero conveniente abordar la terminología básica dentro de la que se enmarca la Ecología de Saberes como propuesta epistemológica desde el Sur, para ello extraigo la recopilación hecha por Fabiola Aranzabal en su publicación Bases de la Ecología de 2012.
Descriptores: Ecología de Saberes, Espacios Universitarios.
ECOLOGÍA:
La palabra “Ecología” proviene de
los vocablos griegos, “oikos” y “logos”, que significan casa y ciencia,
respectivamente. Haeckel, 1869 (en Aranzabal, 2012), acuñó este término y lo definió como “el estudio del ambiente natural y de las
relaciones entre organismos y sus alrededores” (p. 12). Según Rayo, 1994 (en Aranzabal, ob. cit.), el término
Ecología conduce desde sus orígenes al concepto de economía. La economía
investiga las estructuras de la unidad doméstica tierra y establece las leyes
de esta casa. Desde la perspectiva clásica de Aristóteles, adquiere entonces
una connotación moral que alude a la preocupación responsable de adquirir y
administrar aquellos bienes necesarios para gobernar la casa, de manera que sus
habitantes posean la oportunidad de vivir dignamente.
El continuo incremento de
la población humana y la destrucción concomitante del medio natural con
pesticidas y contaminantes ha llamado la atención pública respecto del mundo de
la Ecología. Gran parte de este interés reciente se centra en el medio ambiente
humano y la Ecología Humana. Desafortunadamente, el término Ecología ha
quedado identificado en la mente del público con los problemas mucho más
amplios, del medio ambiente humano, y se ha llegado a significar con él todo lo
que se refiere al medio ambiente. “La ciencia de la Ecología trata acerca de los
ambientes de todas las plantas y animales, y no únicamente de los humanos, por
lo que es mucho lo que puede aportar a la solución de algunas interrogantes
generales acerca de los humanos y su medio ambiente. La Ecología debe ser una
ciencia de la realidad ambiental, como la física lo es respecto de la
ingeniería. Así, al igual que estamos limitados por las leyes de la física al
construir aeronaves y puentes, lo debemos estar por los principios de la
Ecología al modificar el medio ambiente”. (Krebs, p. 3-9)
La Ecología Humana y
diferenciación de sus líneas de trabajo: A pesar de que los primeros estudios de
Ecología humana se remonten a principios del siglo XX, esa rama de la ciencia
ecológica se desarrolla después de la Segunda Guerra Mundial, con dos líneas de
trabajo perfectamente diferenciadas: la etnológica, preocupada por las
comunidades humanas primitivas, y la urbana, interesada por las comunidades
modernas y trabajando en íntima relación con la sociología. Redefinición de la
nueva ciencia ecológica y su adaptación al estudio de las poblaciones humanas. Casi cien años después de la primera definición de Haeckel, la Ecología
se redefinía como la ciencia que trata de las relaciones entre los seres vivos
y su medio físico, así como las relaciones con todos los demás seres vivos de
dicho medio. Por su parte Evans (1956) insistió en el papel primordial de los
ecosistemas y del interés en centrar su estudio desde una perspectiva
energética. Dentro de la ciencia ecológica, el hombre ocupa un lugar destacado entre
los seres vivos que pueblan la Tierra. Es lógico que la metodología de esta
nueva ciencia, que se iba perfeccionando a medida que avanzaba el siglo XX, se
mostrase adaptada al estudio de los humanos, a grupos formando poblaciones. Se
debe recordar que la demografía se inició precisamente como ciencia del hombre,
ampliándose sólo más tarde al conjunto de las otras poblaciones. Por otro lado,
la Ecología humana podía aprovechar la información acumulada en los trabajos de
geógrafos, etnólogos y sociólogos, que investigaban con rigurosa metódica.
(pp. 20-23)
Referencia:
Aranzabal, F. (2012). Bases de la
Ecología. Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. México. Disponible: http://biblioteca.usac.edu.gt/tesis/07/07_1934.pdf.
[Consulta: Abril, 13, 2017]
SABERES:
A efectos de desarrollar una
aproximación al tema del saber y los saberes, tomo como referencia un texto
construido por Romero (2015) en cual presenta definiciones y propuestas desde
diversos puntos de vista de teóricos, además de las reflexiones de la mencionada
autora:
Los saberes, como procesos y
productos de la creación humana, se encuentran insertos en la cultura de los
pueblos. Por lo tanto, a los fines de obtener una visión dentro de los cuales
se forma el saber es pertinente, en primer término, caracterizar los rasgos
culturales donde se mueve el hombre campesino y posteriormente se profundizará
en las referencias teóricas que permiten comprender la constitución del saber.
Desde una perspectiva científica
intercultural son factibles las posibilidades de establecer interrelaciones y
compartir saberes, con el debido respeto a la diversidad y a las diferencias,
entre las culturas nativas y las universales para la construcción de nuevas
teorías y nuevos métodos científicos. Ramírez (en Romero, ob. cit.) considera
que “muchos saberes científicos de los pueblos originarios se están rescatando.
Así, encontramos la medicina natural, taxonomías propias de plantas, animales,
seres bióticos y abióticos (y) se descubre un pensamiento cosmovisivo que
contiene una propia racionalidad” (p. 7). El avance en la aceptación de los
planteamientos anteriores se establece un proceso sistematizado de interacción
social entre actores locales (como depositarios de saberes) y actores externos
(con formación profesional-disciplinaria) para propiciar un “diálogo
intercultural para el desarrollo sostenible” (p. 2) Delgado, (en Romero, 2015).
Este trabajo, de mutuo esfuerzo intercultural, hace una comprensión de una
realidad compleja y multidimensional tiene alta viabilidad en solución de
problemas de la pobreza y desequilibrios ambientales que afectan a la mayoría
de los habitantes de las zonas rurales de Latinoamérica.
Se considera que el saber es una
creación humana constituida en el seno de los grupos sociales que conforman culturas
particulares. De manera general, éste se asocia con conocimiento. A los efectos
de la investigación, el conocimiento es asumido como parte integrante del saber
y del ser. Para apoyar estas afirmaciones es pertinente revisar algunas
definiciones. En primer lugar, Müller y Halder (en Romero, ob. cit.) definen el
conocimiento como la “identificación de un objeto particular aprehendido
sensiblemente con su significación general, y con la determinación de esta
significación por medio de otros rasgos característicos generales” (p. 90),
mientras que al saber como: “conocimiento del fundamento, es siempre un
conocimiento de conexiones de fundamentación” (p. 383). En tanto el
conocimiento está referido a la identificación sobre objetos y la significación
de su apariencia, el saber tiene carácter de certeza, además de evidencia
basado en la esencia de ese conocimiento, profundizando cosas o hechos reales.
Para el investigador, está conformado simultáneamente por procesos de
apropiación, construcción, productos culturales que se manifiestan en prácticas
discursivas y objetivadas en el
lenguaje. Las dos formas de constitución del saber son incorporadas en forma
individual y social por medio del aprendizaje, que constituye el dispositivo
humano para la apropiación, reciclaje, transformación y transmisión de las
culturas. (pp.. 32-35)
Referencia:
Romero, E. (2015). Enfoque praxeològico de
los saberes ancestrales enmarcado en la
agroecología desde la perspectiva de los
campesino Sector Cañizos municipio
Veroes estado Yaracuy. Trabajo de ascenso no publicado. Universidad
Politécnica Territorial de Yaracuy “Arístides Bastidas”, Yaracuy.

Referencia: Isan, A. (2015). Ecología Verde, desarrollo sostenible para un mundo mejor.
Disponible: http://www.ecologiaverde.com/que-es-la-ecologia-humana/. [Consulta: Abril 16, 2017]
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Referencia: Isan, A. (2015). Ecología Verde, desarrollo sostenible para un mundo mejor.
Disponible: http://www.ecologiaverde.com/que-es-la-ecologia-humana/. [Consulta: Abril 16, 2017]
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ECOLOGÍA DE SABERES
A continuación presento un
resumen extraído de la propuesta de De Sousa (ob. cCit.) relacionada con la
Ecología de Saberes:
Refiere que el contexto actual en
el cual emerge la ecología de saberes es ambigüo, por un lado la idea de la
diversidad sociocultural del mundo ha ido ganando aceptación en las tres
últimas décadas, y eso debería favorecer el reconocimiento de la diversidad
epistemológica y la pluralidad como una de sus dimensiones. (pp. 51-53) En
dicho contexto, la ecología de saberes se presenta como una contra
epistemología. El ímpetu básico tras su emergencia es el resultado de dos
factores. El primero es la nueva emergencia política de gentes y visiones del
mundo al otro lado de la línea como compañeros de resistencia global al
capitalismo: es decir, la globalización contrahegemónica. El otro factor es la proliferación sin
precedentes de alternativas, las cuales, sin embargo, ofrecen conjuntamente
como alternativa única global. La
ecología de saberes persigue proveer una consistencia epistemológica para un
pensamiento propositivo y pluralista.
En la ecología se saberes, los
conocimientos interactúan, se entrecruzan y por tanto, también lo hacen las
ignorancias. En un proceso de aprendizaje guiado por la ecología de saberes, es
fundamental comparar el conocimiento que está siendo aprendido con el
conocimiento que por lo tanto está siendo olvidado o desaparecido.
La ecología de saberes no concibe
los conocimientos en abstracción: los concibe como prácticas de saberes que
permiten o impiden ciertas intervenciones en el mundo real.
Esto invita a reflexiones más
profundas sobre la diferencia entre ciencia como conocimiento monopolístico y
ciencia como parte de una ecología de saberes. (pp. 52-55)
Referencia:
De Sousa, B. (2009). Descolonizar el Saber,
Reinventar el Poder. Ediciones Trilce. Uruguay
Referencia: You Tube. Descolonización Epistemológica del Sur Boaventura De Sousa y Dussel.
Disponible: https://youtu.be/hb1yUnf8TQU. [Consulta: Abril, 15, 2017]
ESPACIOS UNIVERSITARIOS
Al hacer referencia a espacios universitario lo hago basada en la idea de la universidad como lugar desde donde se genera, confronta y divulga el conocimiento desde la actividad académica científica, en Venezuela ésto se fundamenta en la Constitución (1999) en los Artículos 102,
103, 104, 109 y 110, se reconoce la educación como un derecho humano y un deber
social que el Estado asume como función indeclinable e intransferible.
Además invita a la búsqueda de conocimiento a través de la investigación en
todos los ámbitos para aportar soluciones. En cuanto a la Ley de
Universidades (1970), en su artículo 3, establece que las universidades
deben realizar la función rectora en la educación, cultura y sociedad. Para
cumplir su misión las actividades deben dirigirse a crear, asimilar y difundir
el saber mediante la investigación y la enseñanza. Al respecto dando cumplimiento al estamento legal y a las demandas sociales la institución universitaria venezolana en la actualidad está ante los desafíos que exigen la adecuación a la realidad nacional.
Es así como la universidad desde sus espacios puede generar los cambios esperados por la sociedad al rehacer la ciencia, buscar nuevas formas de hacer ciencia, proponiendo desde el Sur nuevas categorías producto de la incorporación de los distintos saberes; al respecto Ribeiro (en Izarraga y Maldonado, 2012) plantea que "Existen latinoamericanos trabajando fecundamente en diversos campos de las ciencias que podrían representar las semillas de que carecemos para sembrar investigadores de un nuevo tipo, por su compromiso activo con el desarrollo nacional autónomo" (p. 26), es así como Ribeiro plantea lo que denomina la universidad nueva, donde es posible crear desde los espacios universitarios construir el conocimiento que necesitamos.
Referencias:
Constitución de la república Bolivariana de Venezuela (2000). gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela 36.860 (Extraordinaria). Diciembre, 30, 1999.
Izarraga, M. y Maldonado, F. (2012). Plan Nacional de Formación Permanente, Dimensión Desarrollo Sociopolítico, Modulo de Formación Ético-Política (Compiladores). Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria. Caracas.
Ley de Universidades (1970). Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela 1.429 (Extraordinario). Septiembre 8, 1970.
| Referencia: Universidad Politécnica Territorial de Yaracuy "Arístides Bastidas". Disponible: http://uptyab.blogspot.com/. [Consulta: Abril 23, 2017] |
A modo de cierre a estas primeras ideas esbozadas con la intención de ser líneas orientadoras en el desarrollo de una investigación que fundamentada en la necesidad de trazar nuevas metodologías y estrategias que permitan generar los cambios demandados por la sociedad a la institución universitaria ante los desafíos; para ello planteo que la ecología de saberes propuesta por De Sousa (Ob. cit.) puede ser una vía que permita desde la conciencia crítica brindar aportes para la construcción de una epistemología como base necesaria para proyectos de transformación social que se desee implementar desde la universidad del siglo XXI.
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