lunes, 15 de mayo de 2017

ECOLOGÍA DE SABERES




ECOLOGÍA DE SABERES PARA LA CONSTRUCCIÓN DE NUEVAS EPISTEMOLOGÍAS DESDE LA UNIVERSIDAD

RESUMEN

Este artículo representa  la continuidad de un largo recorrido desde las reflexiones personales y profesionales, que orientan mi accionar dando inicio a este nuevo proceso. Hablar de ecología de saberes, remite a tantas aristas como posibilidades tiene un caleidoscopio, para efectos de esta publicación inicio con una definición de ecología y saberes por separado a efectos de una brindar una comprensión básica de ambos términos; luego desde la propuesta de  De Sousa (2009), quien presenta la concepción de una ciencia moderna, desarrollada como construcción teórica y epistemológica desde el Sur, propuesta fundamentada en la descolonización de las ciencias sociales con un enfoque crítico presentado en su obra Descolonizar el saber, Reinventar el Poder (2010); posteriormente centro la atención en las universidades como centros desde los que se propicie esta práctica por ser transmisoras y generadoras de conocimiento, además de incorporar y sugerir videos, enlaces, libros e información relacionada que considere de interés; de esta manera inicio este proyecto con la intención de seguir sistematizando experiencias y poder brindar como aporte a otros. 

Descriptores: Ecología de Saberes, Espacios Universitarios, Epistemología, Universidad.



Para comprender y acercarnos a la idea propuesta considero conveniente abordar la terminología básica dentro de la que se enmarca la Ecología de Saberes como propuesta epistemológica desde el Sur, para ello extraigo la recopilación hecha por Fabiola Aranzabal en su publicación Bases de la Ecología de 2012.

Descriptores: Ecología de Saberes, Espacios Universitarios. 

ECOLOGÍA: 

La palabra “Ecología” proviene de los vocablos griegos, “oikos” y “logos”, que significan casa y ciencia, respectivamente. Haeckel, 1869 (en Aranzabal, 2012), acuñó este término y lo definió como “el estudio del ambiente natural y de las relaciones entre organismos y sus alrededores” (p. 12). Según Rayo, 1994 (en Aranzabal, ob. cit.), el término Ecología conduce desde sus orígenes al concepto de economía. La economía investiga las estructuras de la unidad doméstica tierra y establece las leyes de esta casa. Desde la perspectiva clásica de Aristóteles, adquiere entonces una connotación moral que alude a la preocupación responsable de adquirir y administrar aquellos bienes necesarios para gobernar la casa, de manera que sus habitantes posean la oportunidad de vivir dignamente.
El continuo incremento de la población humana y la destrucción concomitante del medio natural con pesticidas y contaminantes ha llamado la atención pública respecto del mundo de la Ecología. Gran parte de este interés reciente se centra en el medio ambiente humano y la Ecología Humana. Desafortunadamente, el término Ecología ha quedado identificado en la mente del público con los problemas mucho más amplios, del medio ambiente humano, y se ha llegado a significar con él todo lo que se refiere al medio ambiente. “La ciencia de la Ecología trata acerca de los ambientes de todas las plantas y animales, y no únicamente de los humanos, por lo que es mucho lo que puede aportar a la solución de algunas interrogantes generales acerca de los humanos y su medio ambiente. La Ecología debe ser una ciencia de la realidad ambiental, como la física lo es respecto de la ingeniería. Así, al igual que estamos limitados por las leyes de la física al construir aeronaves y puentes, lo debemos estar por los principios de la Ecología al modificar el medio ambiente”. (Krebs, p. 3-9)
La Ecología Humana y diferenciación de sus líneas de trabajo: A pesar de que los primeros estudios de Ecología humana se remonten a principios del siglo XX, esa rama de la ciencia ecológica se desarrolla después de la Segunda Guerra Mundial, con dos líneas de trabajo perfectamente diferenciadas: la etnológica, preocupada por las comunidades humanas primitivas, y la urbana, interesada por las comunidades modernas y trabajando en íntima relación con la sociología. Redefinición de la nueva ciencia ecológica y su adaptación al estudio de las poblaciones humanas. Casi cien años después de la primera definición de  Haeckel, la Ecología se redefinía como la ciencia que trata de las relaciones entre los seres vivos y su medio físico, así como las relaciones con todos los demás seres vivos de dicho medio. Por su parte Evans (1956) insistió en el papel primordial de los ecosistemas y del interés en centrar su estudio desde una perspectiva energética. Dentro de la ciencia ecológica, el hombre ocupa un lugar destacado entre los seres vivos que pueblan la Tierra. Es lógico que la metodología de esta nueva ciencia, que se iba perfeccionando a medida que avanzaba el siglo XX, se mostrase adaptada al estudio de los humanos, a grupos formando poblaciones. Se debe recordar que la demografía se inició precisamente como ciencia del hombre, ampliándose sólo más tarde al conjunto de las otras poblaciones. Por otro lado, la Ecología humana podía aprovechar la información acumulada en los trabajos de geógrafos, etnólogos y sociólogos, que investigaban con rigurosa metódica. (pp. 20-23)

Referencia:
Aranzabal, F. (2012). Bases de la Ecología. Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. México. Disponible: http://biblioteca.usac.edu.gt/tesis/07/07_1934.pdf. [Consulta: Abril, 13, 2017]


SABERES:

A efectos de desarrollar una aproximación al tema del saber y los saberes, tomo como referencia un texto construido por Romero (2015) en cual presenta definiciones y propuestas desde diversos puntos de vista de teóricos, además de las reflexiones de la mencionada autora:
Los saberes, como procesos y productos de la creación humana, se encuentran insertos en la cultura de los pueblos. Por lo tanto, a los fines de obtener una visión dentro de los cuales se forma el saber es pertinente, en primer término, caracterizar los rasgos culturales donde se mueve el hombre campesino y posteriormente se profundizará en las referencias teóricas que permiten comprender la constitución del saber.
Desde una perspectiva científica intercultural son factibles las posibilidades de establecer interrelaciones y compartir saberes, con el debido respeto a la diversidad y a las diferencias, entre las culturas nativas y las universales para la construcción de nuevas teorías y nuevos métodos científicos. Ramírez (en Romero, ob. cit.) considera que “muchos saberes científicos de los pueblos originarios se están rescatando. Así, encontramos la medicina natural, taxonomías propias de plantas, animales, seres bióticos y abióticos (y) se descubre un pensamiento cosmovisivo que contiene una propia racionalidad” (p. 7). El avance en la aceptación de los planteamientos anteriores se establece un proceso sistematizado de interacción social entre actores locales (como depositarios de saberes) y actores externos (con formación profesional-disciplinaria) para propiciar un “diálogo intercultural para el desarrollo sostenible” (p. 2) Delgado, (en Romero, 2015). Este trabajo, de mutuo esfuerzo intercultural, hace una comprensión de una realidad compleja y multidimensional tiene alta viabilidad en solución de problemas de la pobreza y desequilibrios ambientales que afectan a la mayoría de los habitantes de las zonas rurales de Latinoamérica.
Se considera que el saber es una creación humana constituida en el seno de los grupos sociales que conforman culturas particulares. De manera general, éste se asocia con conocimiento. A los efectos de la investigación, el conocimiento es asumido como parte integrante del saber y del ser. Para apoyar estas afirmaciones es pertinente revisar algunas definiciones. En primer lugar, Müller y Halder (en Romero, ob. cit.) definen el conocimiento como la “identificación de un objeto particular aprehendido sensiblemente con su significación general, y con la determinación de esta significación por medio de otros rasgos característicos generales” (p. 90), mientras que al saber como: “conocimiento del fundamento, es siempre un conocimiento de conexiones de fundamentación” (p. 383). En tanto el conocimiento está referido a la identificación sobre objetos y la significación de su apariencia, el saber tiene carácter de certeza, además de evidencia basado en la esencia de ese conocimiento, profundizando cosas o hechos reales. Para el investigador, está conformado simultáneamente por procesos de apropiación, construcción, productos culturales que se manifiestan en prácticas discursivas y  objetivadas en el lenguaje. Las dos formas de constitución del saber son incorporadas en forma individual y social por medio del aprendizaje, que constituye el dispositivo humano para la apropiación, reciclaje, transformación y transmisión de las culturas. (pp.. 32-35)

Referencia:
Romero, E. (2015). Enfoque praxeològico de los saberes ancestrales  enmarcado en la agroecología desde la perspectiva de los  campesino Sector  Cañizos municipio Veroes  estado Yaracuy. Trabajo de ascenso no publicado. Universidad Politécnica Territorial de Yaracuy “Arístides Bastidas”, Yaracuy.


Ecologia humana
Referencia: Isan, A. (2015).  Ecología Verde, desarrollo sostenible para un mundo mejor. 
Disponible: http://www.ecologiaverde.com/que-es-la-ecologia-humana/. [Consulta: Abril 16, 2017]


ECOLOGÍA DE SABERES

A continuación presento un resumen extraído de la propuesta de De Sousa (ob. cCit.) relacionada con la Ecología de Saberes:
Refiere que el contexto actual en el cual emerge la ecología de saberes es ambigüo, por un lado la idea de la diversidad sociocultural del mundo ha ido ganando aceptación en las tres últimas décadas, y eso debería favorecer el reconocimiento de la diversidad epistemológica y la pluralidad como una de sus dimensiones. (pp. 51-53) En dicho contexto, la ecología de saberes se presenta como una contra epistemología. El ímpetu básico tras su emergencia es el resultado de dos factores. El primero es la nueva emergencia política de gentes y visiones del mundo al otro lado de la línea como compañeros de resistencia global al capitalismo: es decir, la globalización contrahegemónica.  El otro factor es la proliferación sin precedentes de alternativas, las cuales, sin embargo, ofrecen conjuntamente como  alternativa única global. La ecología de saberes persigue proveer una consistencia epistemológica para un pensamiento propositivo y pluralista.
En la ecología se saberes, los conocimientos interactúan, se entrecruzan y por tanto, también lo hacen las ignorancias. En un proceso de aprendizaje guiado por la ecología de saberes, es fundamental comparar el conocimiento que está siendo aprendido con el conocimiento que por lo tanto está siendo olvidado o desaparecido.
La ecología de saberes no concibe los conocimientos en abstracción: los concibe como prácticas de saberes que permiten o impiden ciertas intervenciones en el mundo real.
Esto invita a reflexiones más profundas sobre la diferencia entre ciencia como conocimiento monopolístico y ciencia como parte de una ecología de saberes. (pp. 52-55)

Referencia:
De Sousa, B. (2009). Descolonizar el Saber, Reinventar el Poder. Ediciones Trilce. Uruguay






Referencia: You Tube. Descolonización Epistemológica  del Sur Boaventura De Sousa y Dussel.
 Disponible: https://youtu.be/hb1yUnf8TQU. [Consulta: Abril, 15, 2017]





ESPACIOS UNIVERSITARIOS

Al hacer referencia a espacios universitario lo hago basada en la idea de la universidad como lugar desde donde se genera, confronta y divulga el conocimiento desde la actividad académica científica, en Venezuela ésto se fundamenta en la Constitución (1999) en los Artículos 102, 103, 104, 109 y 110, se reconoce la educación como un derecho humano y un deber social que el Estado asume como función indeclinable e intransferible. Además invita a la búsqueda de conocimiento a través de la investigación en todos los ámbitos para aportar soluciones. En cuanto a la Ley de Universidades (1970), en su artículo 3,  establece que las universidades deben realizar la función rectora en la educación, cultura y sociedad. Para cumplir su misión las actividades deben dirigirse a crear, asimilar y difundir el saber mediante la investigación y la enseñanza. Al respecto dando cumplimiento al estamento legal y a las demandas sociales la institución universitaria venezolana en la actualidad está ante los desafíos que exigen la adecuación a la realidad nacional.
Es así como la universidad desde sus espacios puede generar los cambios esperados por la sociedad al rehacer la ciencia, buscar nuevas formas de hacer ciencia, proponiendo desde el Sur nuevas categorías producto de la incorporación de los distintos saberes; al respecto Ribeiro (en Izarraga y Maldonado, 2012) plantea que "Existen latinoamericanos trabajando fecundamente en diversos campos de las ciencias que podrían representar las semillas de que carecemos para sembrar investigadores de un nuevo tipo, por su compromiso activo con el desarrollo nacional autónomo" (p. 26), es así como Ribeiro plantea lo que denomina la universidad nueva, donde es posible crear desde los espacios universitarios construir el conocimiento que necesitamos.

Referencias:

Constitución de la república Bolivariana de Venezuela (2000). gaceta Oficial            de la República Bolivariana de Venezuela 36.860 (Extraordinaria).                   Diciembre,         30, 1999.
Izarraga, M. y Maldonado, F. (2012). Plan Nacional de Formación Permanente,        Dimensión Desarrollo Sociopolítico, Modulo de Formación Ético-Política            (Compiladores). Ministerio del Poder Popular para la Educación                      Universitaria.       Caracas.
Ley de Universidades (1970). Gaceta Oficial de la República Bolivariana de               Venezuela 1.429 (Extraordinario). Septiembre 8, 1970.



Referencia: Universidad Politécnica Territorial de Yaracuy "Arístides Bastidas".
Disponible: http://uptyab.blogspot.com/. [Consulta: Abril 23, 2017]



A modo de cierre a estas primeras ideas esbozadas con la intención de ser líneas orientadoras en el desarrollo de una investigación que fundamentada en la necesidad de trazar nuevas metodologías y estrategias que permitan generar los cambios demandados por la sociedad a la institución universitaria ante los desafíos; para ello planteo que la ecología de saberes propuesta por De Sousa (Ob. cit.) puede ser una vía que permita desde la conciencia crítica brindar aportes para la construcción de una epistemología como base necesaria para proyectos de transformación social que se desee implementar desde la universidad del siglo XXI.




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